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‘Nadie se salva solo’, Margaret Mazzantini

 

Gaetano y Delia fueron pareja durante mucho tiempo. Se gustaron, se enamoraron, se casaron y tuvieron dos hijos. No saben muy bien en qué fallaron, pero lo cierto es que ahora no son más que un ex matrimonio sentado en un restaurante que planea cómo repartir las vacaciones de sus hijos para que pasen tiempo con los dos. No queda rastro de la felicidad que un día tuvieron, tan sólo hay lugar para los reproches, los malos recuerdos y el desamor.

La escritora italiana Margaret Mazzantini vuelve a sorprender con una novela de marcado tinte melancólico, como sucedió con sus anteriores libros No te muevas (publicada en Salamandra)  y La palabra más hermosa (publicada en Lumen). Todas tienen en común exaltar lo que pudo haber sido y no fue o, peor aún, lo que fue y no sigue siendo. En esta ocasión la trama se desarrolla en un par de horas, exactamente lo que dura una cena que ni a él ni a ella les apetece pero que deciden hacer “por el bien de los niños”. Mientras comen, abundan las situaciones incómodas y los comentarios maliciosos por parte de dos personas que ya no se aman y que, de hecho, no recuerdan qué fue lo que vieron el uno en el otro en el pasado. Asimismo, se van alternando largos flashbacks que explican el inicio de su relación y su paulatino deterioro.

La novela, que en ocasiones puede resultar bastante dura, guarda ciertos paralelismos con un clásico del cine: Dos en la carretera (Stanley Donen), una película de finales de  la década de los 60 que también narraba la profunda crisis de un matrimonio. Y que, recordarán, cuenta con aquella mítica escena en la que ella (Audrey Hepburn) se pregunta  horrorizada “qué clase de personas se pasan horas sin tener nada que decirse”  a lo que él (Albert Finney) respondía con rotundidad: “los matrimonios”.

En Nadie se salva solo no es que los ex amantes no tengan nada que decirse, sino que acumulan tanta rabia y desilusión que cualquier comentario es una cuchillada a traición. Él, que un día amó el sabor ácido de los dientes de ella a causa de la anorexia, ahora la llama “puta”. Ella, que estaba convencida de que él era el amor de su vida, llegó a odiarle por dejar el albornoz tirado en el suelo.

La última novela de Mazzantini profundiza en la deconstrucción del amor,  habla de cómo la rutina puede acabar con la ilusión y de cómo aquellas particularidades que un día nos enamoraron, pueden resultar tediosas e imperdonables después. Se trata de una historia dura e incluso, en ocasiones, incómoda. Pero ese era precisamente el objetivo de la autora, demostrar en toda su crudeza “cómo cuando termina un amor, muere la tercera persona: la que se ha construido entre ambos”.

 

Patricia Tena

 

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Nadie se salva solo / Margaret Mazzantini / Editorial Alfaguara / 1ª edición, 2012 / Traducción de Carlos Gumpert / 218 páginas / ISBN: 9788420412689



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