RSS

Lana del Rey a su paso por el Sónar (crónica de Lucía Etxebarría)

Lana del Rey, un fenómeno musical en la red

 

Una ha visto en directo a Madeleine Peyroux, (a Norah Jones) a Diana Krall (de joven), a Concha Buika (de joven, y de más mayor también). Chicas muy jovencitas con muchas tablas que se comían un escenario. Las tres primeras porque son músicas de carrera. La cuarta porque es un ciclón. Una ha visto el otro día a Marianne Faithful, que ya ha cumplido los setenta, y casi se ha puesto a llorar de lo bien que lo hacía.Una ha visto a Javiera Mena y a Christina Rosenvinge. La primera no tiene voz, pero es una  muy buena música, con una formación increíble y una imaginación y un encanto  pocas veces vistos en un escenario. La segunda tampoco tiene voz pero tiene una gran complicidad con sus músicos y últimamente muchos años ya de experiencia, con lo cual ha aprendido a sacarse el mejor partido a pesar de sus limitadas posibilidades vocales y he de reconocer que lo poco que vi de su concierto en el  Primavera Sound (me fui a ver a The Cure) era de “eficacia probada” como el anuncio de Raid.  Una ha visto a Lana del Rey y no ha entendido nada. Y por lo visto aquí me van a quitar el carnet de moderna precisamente porque no he entendido nada.

Vayamos por partes. Lana del Rey no canta. Tiene voz, sí, y de vez en cuando pega un gorgorito que no está mal. Pero tiene poca potencia de voz, y casi no se la escuchaba. Yo tenía al club de fans de Lana del Rey coreando las canciones y básicamente les escuchaba a ellos. Cuando se callaban (pocas veces), escuchaba a los violines que acompañaban a la señorita. Mujer, yo canto peor, seguro, pero ella canta como una estudiante aventajada de tercero de BUP con sobresaliente en música, y hasta ahí, y desafina unas tres veces por canción.

Lana del Rey pasa de sus músicos. Normalmente cualquier crooner, cantante o cantante de pop hace lo siguiente: Antes de empezar a cantar mira al piano, casi siempre, o en otros casos a otro músico que ha elegido  (en el caso de Marianne Faithful, miraba  a una multiintrumentista muy guapa que lo mismo trocaba el triángulo que el saxo que los crótalos). Ese músico o música hace de director de orquesta y los demás le siguen. Esto se hace también en pop, aunque en pop el cantante puede no hacerlo. Pero si llevas una sección de cuerda, un piano y una batería, es decir, una ensemble jazzísitica, es fundamental que eiljas un director y que comiences en sintonía con él: miras al piano, sonríes, él te sonríe, haces una seña, empezáis  juntos, y él te da la pauta para que tú no te aceleres o vayas demasiado despacio y finalmente cantes descoordinada de tus musicos. Pero Lana pasa de cosas así. Para ella los músicos no existen. Ni siquiera nos los presentó (nunca hasta ayer había visto un concierto en el que no se presentara a los músicos: quizá no los conocía o no se sabía sus nombres, visto lo que vi no me extrañaría). Así que los músicos iban por su lado, partitura en mano, y ella por el suyo. A veces coincidían, mira qué bien. Pero para la complicidad que había entre ellos, bien podía haberse traído un playback y ahorrarse la pasta, sinceramente

Lana del Rey es vaga. Cantar agota. Me sorprende porque mucha gente no lo sabe. Pero para que os hagáis una idea, os sugiero que os estéis una hora pegando gritos. La voz se trabaja con el diafragma y el control del diafragma exige un trabajo muscular muy grande, amén de que al rato te quedas sin resuello. Las grandes cantantes de ópera y los grandes crooners pueden cantar dos horas. Pero normalmente a la hora de cantar  estás agotada. Lana estuvo en el escenario durante cuarenta y cinco minutos, pero solo cantó treinta. Diez de ellos se los pasó saludando fans.

Lana del Rey no evoluciona sobre el escenario. Vaga de un lado a otro sin la menos gracia haciendo arabescos con las manos. Tampoco interpreta: las letras del as canciones son preciosas, pero ella no les da casi sentido. Canta siempre en el mismo tono, con la misma expresión y modulación.

Como no entendía nada de por qué la gente estaba tan emocionada con semejante descalabro me puse a hablar con cinco miembros de su club de fans (los que habían coreado todas las canciones) y esto fue lo que me contaron:

 

- Ninguno de ellos, ninguno, sabía quién era Chris Isaak, a quien Lana copia bastante descaradamente en toda su ideal de revival 50-60’s. A Chris yo lo he visto en directo dos veces y sí, cantaba, cantaba dos horas, tocaba la guitarra y dirigía él mismo a sus músicos.

- Dos de ellos dijeron  que les gustaba precisamente que fuera torpe e inexperta y que la cagara sobre el escenario, que les provocaba ternura e identificación. (Uno era actor y cantante y podía ver perfectamente, a diferencia de los otros -que no sabían nada de música según me fui dando cuenta-, los fallos de Lana).

- Una me dijo que le gustaban las proyecciones y la estética de Lana.

- Otra me dijo que se identificaba con las letras.

- Los cinco me pusieron a parir cuando dije que me parecía un bluff y se sintieron muy muy muy heridos porque no entendía el concepto Lana.

 

La conclusión: Creo que el fenómeno Lana se debe a las letras, al estudiado rollo sixties glamour (inspirado, repito, en el fenómeno Chris Isaak), y a la sensación de indefensión y desvalimiento que la chica proyecta, muy parecida a a la ternura que te inspiraba Marylin. Los que no entendemos a Lana somos gente a los que nos gusta mucho el jazz y que hemos estudiado música, y que por lo tanto no conectamos con ella a nivel emocional porque esperamos, mira tú, profesionalidad en el escenario. Lo que sí puedo decir es que sus fans la adoran, no me cabe de ello la menor duda. Y si un/a artista tiene fans devotos, olé con él o ella, se llame Lana, Tamara o Josmar Gerona.  En eso se basa todo: en que le des a un público algo que quiere.

 

Lucía Etxebarría



1 Comments Add Yours ↓

  1. Maria Dolors Sàrries #
    1

    ¡Os felicito! Las cosas se consiguen a base de trabajar mucho y de constancia.
    Y vosotros lo habéis demostrado con creces.

    Tenéis una serie de firmas en vuestra página dignas de ser admiradas.

    Un saludo cordial.

    Dolors



Comenta!


tres − = 0